Ay, si tú estuvieras
un instante bastaría
para que el mar
llorara.
Las palabras de mis silencios
retozarían ensordecedoras
entre olas y vientos,
el letargo de mi triste voz
se volvería canto de pesñascos, y
mis versos de amor no morirían,
si tú estuvieras…
Ay, si tú estuvieras
un instante bastaría
para que las islas,
suspiraran.
En un bergantín
derrotado por los cielos,
solas, remotas y ocultas
dormitan nuestras palabras
ahogadas en las profundidades
de los naufragios, pero
si tú estuvieras…
Ay, si tú estivieras
un instante bastaría
para que las mareas se
amaran.
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Agosto 23, 2007 a las 3:45 pm |
Querida Juana:
Bienvenida a este mundo de internet. Estoy seguro que desde hoy se verá un poco más enriquecido con tu valiosísima aportación. Gracias
Andrés
Agosto 24, 2007 a las 3:35 am |
Querido Andrés:
Siempre gracias a ti y a tus conocimientos, que han hecho posible que el Mediterráneo de mi humilde prosa bañe las costas del “Universo de Internet”.
Besos: Juana.
Agosto 24, 2007 a las 10:08 pm |
Extraordinario poema, lleno de fuera y sensibilidad
Mi “Enhorabuena Virtual”
Quino
Septiembre 15, 2007 a las 1:41 pm |
Las mujeres sois como “esa” mar que da la vida…
¡Seguid aguantándonos, porque sino el mundo no tendría “vida”…….!
Septiembre 15, 2007 a las 5:56 pm |
No hay nada que “aguantar”. El Gran Hacedor, autor del Universo, no se despistó un ápice.
¡Esta travesía resulta mucho más interesante con vosotros: los hombres!
Si bien, es cierto que nosotras- las mujeres- le damos un toque misterioso a la cotidianidad del parte metereológico.
Gracias por visitarnos y participar.
Juana